Arquitectura y agua para la reconciliación social y ambiental en Colombia

Publicado en Horizontes

Juan Pablo Aschner Rosselli. Profesor asociado, Departamento de Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad de los Andes. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

A partir de los usos terapéuticos del agua, ¿cómo crear espacios que permitan encontrar, sanar y reconciliar los rastros de la guerra?

1Colombia cuenta con un potencial natural excepcional. De los diversos ámbitos geográficos nacionales, aquellos vivencialmente más conmovedores, y de mayor riqueza hídrica, suelen encontrarse en las regiones más apartadas y olvidadas de Colombia. Estas regiones, pese a su enorme riqueza geográfica, son escenarios de la violencia y de desplazamientos internos forzosos. Es por lo anterior que estos lugares y su población merecen y necesitan especial atención y reivindicación. La arquitectura (en tanto mediador o facilitador espacial para la coexistencia entre los seres humanos y la naturaleza), se presenta como un espacio ideal para que la reconciliación social y ambiental tenga lugar cuando sus propiedades terapéuticas se intensifican.

Este breve texto refiere a una investigación interdisciplinar que identifica algunos aspectos de la compleja problemática social y ambiental que se vive en Colombia, y que plantea, a partir de lo estudiado, propuestas teóricas y espaciales en las que el agua, el entorno natural y la población afectada por el conflicto armado puedan converger en arquitecturas que faciliten procesos terapéuticos. Del mismo modo se explora en este trabajo el potencial terapéutico de la arquitectura cuando media con el agua y con el entorno natural y social en el que se emplaza. El agua se entiende aquí como un elemento natural necesario para la sanación y la reparación física y anímica de seres humanos y ecosistemas.

En la medida en que esta investigación comienza a encaminarse surgen varias preguntas orientadoras: ¿Cómo se configura un espacio terapéutico para el encuentro y para la reconciliación? ¿Qué tipo de equipamiento público se necesita y bajo qué modelo de gestión se podría financiar e implementar? ¿Cómo contribuye la arquitectura al posconflicto y a la resolución de problemáticas ambientales? Los equipamientos públicos, en general, y gracias a iniciativas gubernamentales, son edificaciones y espacios abiertos de carácter dotacional que cumplen con procurar soluciones espaciales a carencias en áreas tan importantes como la educación, la cultura, el deporte o la salud. Pero hacen falta iniciativas espaciales para la reparación anímica y emocional, que promuevan la reconciliación con el medio ambiente y con la población en comunidades vulneradas. Con esta investigación planteo, a manera de hipótesis, la posibilidad de que dicha reconciliación pueda acontecer y verse favorecida por un ámbito congregacional equivalente a un balneario o spa de carácter público que faculte y estimule encuentros igualitarios y transparentes entre seres humanos y con la naturaleza, rescatando, para tal fin, conceptos y estrategias concretas de culturas ancestrales y populares, tanto locales como globales.

La hidroterapia es una de estas estrategias a estudiar e implementar. Consiste en la utilización del agua como agente terapéutico, en cualquier forma, estado o temperatura en la prevención y en el tratamiento de enfermedades y lesiones. La utilización del término y las prácticas hidroterápicas vienen realizándose en Occidente desde la antigua Grecia. Paralela a la práctica de la hidroterapia, existe una gran diversidad de tradiciones que emplean el agua en actos o rituales asociados a la purificación tanto corporal como espiritual. Por ejemplo, encontramos inmersiones en las culturas precolombinas suramericanas, los saunas en el pueblo Sami escandinavo, los onsen o baños termales en Japón, los hamam islámicos y los baños judíos, los balnearios en India e Indonesia, o los baños termales en Rotorua, Nueva Zelanda.

Las propiedades terapéuticas del agua nos permiten sentar una base elemental en el tratamiento de las alteraciones físicas y emocionales del ser humano. Además, el ámbito en el que estas prácticas se realizan es crucial en la efectividad de dichos tratamientos. La arquitectura asociada a la construcción de baños, balnearios, termas, saunas o spas demanda consideraciones espaciales y técnicas tan precisas que sus resultados devienen de construcciones significativas y ejemplarizantes desde el punto de vista disciplinar. Por otra parte, el uso de un recurso natural sagrado como el agua, en un entorno ambiental sensible, demanda de la arquitectura consideraciones especiales hacia el entorno natural.

De lo anterior resulta que en el panorama contemporáneo occidental, el diseño y la construcción de baños, balnearios y spas es cada vez más frecuente y sus resultados son ampliamente reseñados y estudiados, aunque desde el punto de vista social dichos espacios se conciben y proyectan para favorecer el turismo de personas con un poder adquisitivo alto y se sitúan por lo general, en contextos culturales o sociales económicamente excluyentes. Pero estas arquitecturas, desarrolladas con altos estándares técnicos, materiales y espaciales, y por arquitectos reconocidos (ejemplos como las Termas en Vals, Suiza de Peter Zumthor o el spa-paisaje en Puritama, Chile de Germán del Sol), pueden servir de casos de estudio que faciliten la proyección, en contextos rurales en crisis, de ámbitos públicos, gratuitos, ambientalmente sensibles y socialmente responsables que beneficien a poblaciones afectadas por la violencia.

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Juan Pablo Aschner

Los balnearios o spas (acrónimo de salus per aquam) que aquí se espera proponer, están pensados como equipamientos públicos que promuevan y estimulen el retorno de población desplazada, llamen una positiva y tangible atención hacia zonas marginales y remotas del país, inciten la recuperación y estimulación de estructuras sociales comunitarias mediante estrategias que promuevan una cultura y una economía a partir de la diversificación y buen uso del agua. Y sobre todo, que sirvan de espacios terapéuticos para que tengan lugar la reconciliación y la sanación anímica y emocional en las comunidades.

Para iniciar esta investigación se ha recogido y confrontado cartografía e información documental de las zonas de mayor riqueza hídrica, y de zonas en conflicto, que presentan desplazamiento forzoso y que se ha podido notar que son fenómenos alarmantemente coincidentes. En las zonas donde se registran las correspondencias cartográficas entre riqueza hídrica y conflicto armado se requiere identificar espacios de muestreo más precisos, o casos de estudio para la implementación de arquitecturas ambiental y socialmente responsables. En paralelo, es necesaria la conformación de un equipo interdisciplinar que direccione la construcción de un modelo teórico que pueda desencadenar modelos espaciales. En la primera fase, se ha entablado contacto con los profesores de Arquitectura Antonio Manrique y Carolina Blanco, y con el profesor de Psicología Juan Pablo Aranguren. Se aspira poder enriquecer la discusión con expertos que desde disciplinas como la Antropología, la Administración, la Geografía o la Ingeniería Ambiental, puedan dar sustento y realidad a esta iniciativa.

Para la última instancia de carácter aplicado, se ha considerado el espacio académico como campo de experimentación a la vez que se involucran estudiantes en la resolución espacial de problemáticas de actualidad nacional. Con el desarrollo de un taller se aspira profundizar en la espacialización del modelo teórico y su posible implementación en lugares concretos. Al interior de este taller se elaborarán anteproyectos que sirvan de prototipos para algunos de los lugares y comunidades escogidas como casos de estudio, sin descuidar, paralelamente, la reflexión teórica sobre el tema, al planear una estrategia de acercamiento a las comunidades que nos permita, con el apoyo público y privado, presentar los proyectos para su desarrollo a futuro.

Acciones como la contaminación o la violencia y que inciden negativamente sobre el agua y sobre la vida humana (nociones profundamente imbricadas entre sí), evidencian síntomas de deterioro más profundo del medio ambiente y de la sociedad. Colombia, escenario de un grave conflicto armado, experimenta también un deterioro ambiental que amenaza su gran riqueza hídrica. La reparación social y ambiental en el posconflicto no es solo necesaria sino también complementaria. De tiempo atrás, diferentes agencias y entidades públicas y privadas están trabajando en procesos de reparación. Las iniciativas de respaldo a estas acciones provienen de profesionales en las Ciencias Sociales y de otras disciplinas afines como el Derecho, la Economía o la Administración. El desempeño lógico desde una disciplina como la Arquitectura sería el de aguardar la identificación de problemas para dar respuesta física a las necesidades urbanas y espaciales de la población vulnerada siguiendo programas y lineamientos dados. Sin embargo, podemos repensar la participación de la Arquitectura anticipando caminos alternativos a la resolución de problemas que comparte el entorno natural con la población. Se pueden plantear adecuados espacios de encuentro y reconciliación desde una disciplina preocupada por la resolución espacial.


 1Investigación presentada en el XXV Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos en Durban, Sudáfrica, agosto de 2014.